Las habilidades sociales: pautas para trabajarlas en casa (I)

Sabemos que los niños con TEA tienen dificultades en las habilidades sociales y quizás tengamos una idea a grandes rasgos de qué significa eso y qué implica, pero hoy quiero explicarte qué son las habilidades sociales exactamente, en qué aspectos tienen más dificultades y cómo las trabajo yo en las sesiones.

¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales son las herramientas que necesitamos y utilizamos para relacionarnos con los demás, pero también para defender nuestros derechos o conseguir nuestras metas personales. Es la combinación entre lo que decimos y cómo lo decimos.  

También, las habilidades sociales implican ser capaz de comprender la situación social y a las otras personas, ponerse en su lugar y actuar en consecuencia.

Desde muy pequeños, los niños necesitan habilidades sociales para poder relacionarse con otros niños de su edad, poder compartir juguetes, trabajar en equipo o para defender sus derechos y necesidades.

¿Qué tipos de habilidades sociales hay?

Las habilidades sociales podemos dividirlas en dos tipos:

  1. Comunicación no verbal.La comunicación no verbal es lo que decimos con nuestro comportamiento. Es lo que decimos con los gestos de nuestra cara, con nuestras manos, con la mirada o con la postura que mantenemos mientras hablamos con alguien. Esta información nos ayudará a hacernos una suposición de lo que el otro puede estar sintiendo y pensando.
  1. Comunicación verbal. Es lo que decimos cuando hablamos o cuando usamos los Sistemas Aumentativos o Alternativos de Comunicación (PECS, signos, etc.).

Aunque las dividamos en dos tipos, en realidad cuando nos comunicamos, mandamos mensajes verbales y no verbales a la vez. 

¿Qué dificultades tienen los niños con TEA en las habilidades sociales?

Los niños con TEA pueden tener dificultades tanto en la comunicación verbal (es decir, el habla oral) como en la no verbal. En este post, nos centraremos en la comunicación no verbal.

Por ejemplo, es muy frecuente que las personas con autismo tengan un contacto visual alterado. ¿Y eso qué quiere decir? Pues que miren poco a los ojos de los demás o que miren “demasiado tiempo” de manera que pueda ser incómodo para la otra persona. Es decir, que no utilice el contacto visual para modular una conversación, sino que sea algo rígido e inflexible.

También es muy frecuente que el niño con autismo no haga gestos naturales y/o que no los haya aprendido de forma espontánea (como señalar, decir “ven” con la mano, negar o asentir con la cabeza, gesticular a la vez que habla, etc.).  

También, suelen tener algunas dificultades para pedir ayuda a través de gestos, compartir con la mirada algunos momentos agradables para él o ella, o mostrar objetos a otras personas.

Además, para que haya una buena comunicación social, no sólo debe haber gestos, sino que debe coordinarlos con el lenguaje oral o con una mirada, al pedir o compartir algo con otra persona.

relaciones sociales autismo

Por otro lado, en el autismo está afectada la Teoría de la Mente, que es la habilidad para comprender a la otra persona y ponerse en su lugar. Esta habilidad se va desarrollando desde los primeros meses de vida hasta que se termina de desarrollar completamente a los 4 años y es importantísima para las relaciones sociales, pues sin ella no entendemos por qué una persona actúa de una manera o qué espera esa persona de nosotros. Es la habilidad que nos permite entender la situación social, suponer qué está pensando una persona, que emoción está sintiendo y por qué actúa de una determinada manera.

Por último, e importantísimo, debemos saber que tener habilidades sociales supone también reconocer y comprender nuestras propias emociones, y ser capaz de auto-regularnos (controlar la frustración cuando algo no sale como queremos, controlar la risa en situaciones que no corresponde, etc.). 

Como ves, las habilidades sociales son complejas y se entrelazan entre ellas. Por eso, debemos ir enseñándoselas poco a poco y de manera explícita y estructurada, respetando también el desarrollo evolutivo y los ritmos de cada niño. También, es importante ayudarle a ponerlas en práctica en el día a día, ya que les cuesta utilizar estos aprendizajes en diferentes situaciones.

¿Por qué es tan importante enseñarle a un niño con TEA a comunicarse de forma no verbal?

Si tu hijo tiene buen nivel de lenguaje, puedes estar pensando por qué es tan importante el lenguaje no verbal pudiendo comunicarse de forma oral, ¿verdad?

La comunicación no verbal, como hemos visto, es una parte fundamental de la comunicación. Sin ella, el mensaje no queda claro.

Además, con niños con problemas de lenguaje, es más importante, si cabe, trabajar esta parte de la comunicación, ya que en muchas ocasiones, los niños tienen problemas de conducta por falta de habilidades para comunicarse.

Sin embargo, no sólo es importante en niños con dificultades de lenguaje, sino que también debemos enseñarles a comunicarse de forma no verbal a niños con buen nivel de lenguaje. 

¿Por qué?

Porque pueden ocurrir varias situaciones:

  • Que el niño no sepa cómo expresar con palabras qué le ocurre.
  • Que tenga que comunicarse de forma no verbal por las características del contexto (por ejemplo, en un hospital no puedes gritar para llamar a otra persona que está lejos; debemos saber decirle “ven” o hacer otros gestos que llamen su atención para que venga).
  • Porque la situación en la que se encuentre sea nueva o ambigua para él o ella y no sepa cómo actuar: en este caso, debe saber utilizar la mirada para sacar información a través de otras personas de cómo debe comportarse, saber si la situación es peligrosa o no, etc.
  • Y porque las situaciones sociales, a medida que van creciendo los niños, cada vez son más complejas. Debe aprender, por ejemplo, a distinguir entre una broma o un sarcasmo de algo que le estén contando en serio, una mentira de una verdad, y eso se consigue entendiendo el lenguaje no verbal.

Bien pues, ¿cómo podemos ayudarle?

Sé que este tema preocupa mucho a los padres, que no sabes si lo que estás haciendo está bien o no, y que eso genera mucho estrés. 

Bien, por eso te voy a explicar cómo trabajo en sesión y te voy a dar unas pautas muy sencillas que puedas aplicar en el día a día. Al principio costará aplicarlas, porque no estás acostumbrado/a a relacionarte así con tu hijo. Date tiempo. Poco a poco, y teniendo claro cómo actuar, iréis interiorizando todas estas pautas. 

Antes de nada, decir que la edad más o menos de los niños con los que trabajo con estas pautas son de 5-6 años en adelante.

Cuando una familia nos pide ayuda con niños de estas edades, suele ser porque existe un problema que hay que resolver y que le está afectando en su día a día: le cuesta comunicarse o mantener relaciones sociales, tiene problemas de conducta, le cuesta aceptar los cambios, etc.

Antes de entrar a trabajar cada área, debemos saber desde qué punto partimos. No es lo mismo trabajar con un niño que tiene lenguaje oral que no, o con un niño con mayor o menor deseo social. Por tanto, antes de empezar la terapia en sí, yo valoro: 

  • Si tiene lenguaje oral o no. Si no tiene lenguaje oral, ¿qué otras estrategias utiliza para comunicarse: PECS, signos..?
  • Cómo se comunica de manera no verbal: es decir, ¿sabe entregar objetos o señalar para pedir cosas? ¿sabe decir negar o asentir con la cabeza?
  • Qué grado de conciencia y deseo social tiene: ¿quiere compartir sus intereses con los demás, quiere relacionarse de alguna manera con los demás, o prefiere jugar solo? ¿qué grado de comprensión social tiene: comprende verbos mentalistas como saber, pensar…?
  • Qué intereses tiene y cómo juega:  si tiene juego funcional o no, si tiene juego simbólico y hace alguna historia con los muñecos o no, etc.
  • Si tiene o no alguna hiper o hiposensibilidad. Es decir, si le molestan ciertos ruidos, texturas,… o todo lo contrario, si le interesa en especial algún estímulo sensorial. Este aspecto puede parecer poco relevante para trabajar las habilidades sociales, pero en realidad puede condicionar su forma de relacionarse con el mundo.

En base a esa observación, ya podemos trazar un plan para ayudarle.

Es importante tener en cuenta qué grado de deseo social tiene, porque si quiere relacionarse con otras personas, la ayuda la aceptará mejor que si no tiene ningún interés. Por lo que, siempre y más aún en caso de que no tenga ese interés, debemos ayudarle siempre respetando sus deseos y  necesidades. Por ejemplo, es conveniente darle la oportunidad de que pueda compartir sus intereses, pero si no quiere hacerlo, también debemos respetarlo.

También debemos tener en mente siempre que para los niños con TEA que le ayudemos a mejorar sus habilidades sociales es muy beneficioso, pero también lo pueden vivir como algo muy estresante, puesto que no están acostumbrados a manejar tanta información social y abstracta a la vez. ¿Qué podemos hacer entonces? Enseñarle cosas de una en una, bien estructuradas y repetir cada aprendizaje. Y, muy importante, darle tiempo después para relajarse.

Sabiendo esto ya, ¿por dónde empezamos?

Una de las dificultades más frecuentes dentro del Espectro del Autismo es el contacto ocular

Hoy te voy a dar unas pautas para mejorar esta habilidad.

  • Cuando se esté comunicando contigo para pedirte algo, nos ponemos a su altura y en su campo de visión y, en cuanto haga contacto visual (aunque haya sido algo muy fugaz), le respondemos. Le podemos decir «ah, que quieres X» o cualquier otra expresión que le haga entender que le hemos comprendido.
  • Si esa estrategia sola no funciona, podemos ponernos cerca de los ojos el objeto que esté pidiendo y, en cuanto haga contacto ocular, le respondemos.
  • Es preferible trabajar al principio el contacto visual cuando esté pidiendo algo que le interese mucho, porque tenemos que intentar que insista en la petición. Una vez que vaya cogiendo ese hábito, podemos ir ampliándolo a otras peticiones.
  • Si no lo consigue, no pasa nada. Le damos lo que nos esté pidiendo y lo intentamos en otro momento. Lo importante es ir intentándolo y que viva este aprendizaje sin estrés e incertidumbre. Date cuenta que el niño no sabe qué le estás pidiendo. Le has cambiado las normas para pedirte cosas y no sabe qué tiene que hacer.
trabajar contacto ocular autismo

Seguramente te estarás preguntando: ¿y por qué no le digo que me mire a los ojos cuando me hable y ya está? o incluso que sea eso lo que estás haciendo.

Sería más sencillo de trabajar, pero esa estrategia no funciona a medio-largo plazo. ¿Por qué?

  • Porque tú puedes pedirle que lo haga contigo, pero el resto de personas de su entorno no lo van a hacer.
  • Porque les cuesta mucho generalizar ese aprendizaje a otras personas y contextos, por lo que no lo va a aplicar con otras personas de forma espontánea.
  • Porque el niño debe entender de la forma más natural posible que para comunicarse con otra persona, debe mirar a los ojos para obtener información de ella. Así, sabrá si le ha escuchado o no, si le ha entendido, si le ha gustado o no lo que le ha dicho, cómo se siente esa persona, etc.
contacto ocular autismo

Espero que te haya resultado útil e interesante este post. En el próximo, te daré más pautas para que puedas ir aplicándolas en tu día a día. Si tienes dudas o quieres comentarme algo, déjame un comentario más abajo. Estaré encantada de leerte.

Por cierto, estamos trabajando para abrir en pocas semanas nuestro centro en Alcobendas y abriremos plazas a precios especiales para las terapias individuales y para talleres de Habilidades Sociales en grupos reducidos (máximo 4-6 niños), con contenidos y metodología adaptados a las distintas edades. Las plazas son limitadas. 

Si quieres que te avisemos cuando abramos plazas en nuestro centro de Alcobendas para terapia individual o grupal, déjanos tus datos aquí y serás de los primeros en enterarte.

¡Un abrazo!

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